5 de julio: Explosiones en Tultepec dejan 24 muertos

El número de muertos por las 4 explosiones en La Saucera, Tultepec, subió a 24 personas y, alrededor de 40 resultaron heridas, según informes del Gobierno del Estado de México.

Cuando los cuerpos de emergencia acudían a atender la primera explosión hubo otros estallidos, los que provocaron más fallecidos.

El estruendo retumbó en los campos agrícolas que rodean la zona, en donde las vacas pastaban normalmente mientras los habitantes miraban de lejos el humo que salía tras la explosión.

«Yo estaba almorzando cuando se escuchó ese trueno tan terrible. Salimos corriendo y encontré en el cielo una nube blanca inmensa, como cuando va a llover, sólo que hoy lo que llovió fue fuego», dijo a la AFP Alondra Pérez, una ama de casa de 62 años.

Ángel Hernández, artesano pirotécnico de 31 años que trabajaba en la zona, recuerda: «Fue una gran explosión».

«Yo estaba en mi casa cuando se oyeron los estallidos, oí tres estallidos, quise venir a ver cómo había estado porque salió en la tele que había muertitos», relató por su parte Manuel Guerrero, de 63 años, tras recorrer 3 km en su bicicleta hasta el lugar de los hechos.

Por su parte, el presidente Enrique Peña Nieto lamentó las muertes en la explosión: «Envío mis condolencias a las familias de los fallecidos y deseo pronta recuperación a quienes resultaron lesionados», dijo escribió en Twitter.

Tultepec es una comunidad de artesanos pirotécnicos que ya ha sufrido antes explosiones en polvorines o casas donde se almacenan y venden juegos de este tipo.

Tras el incidente de este jueves, las autoridades suspendieron temporalmente la venta de pirotecnia en la zona.

Apenas el 6 de junio pasado, un estallido dejó siete muertos, aunque el más dramático ocurrió el 20 de diciembre de 2016, cuando una explosión en el principal mercado de pirotecnia dejó 42 muertos.

Alejandro Ozuna dijo que las autoridades harán una «revisión exhaustiva» de todos los permisos para buscar posibles irregularidades, ya que muchos talleres operan de manera clandestina.

«Sabemos que es una forma de vida, una tradición, pero debemos mandarle el mensaje a la comunidad y debe de entender que se debe de regular, de cuidar la integridad física de ellos mismos», subrayó el funcionario.

Un agente policial en la zona dijo que quienes se dedican a la pirotecnia no miden las consecuencias de tragedias como las de este jueves.

«La gente de acá insiste en seguir haciendo cohetes porque es su tradición, pero… da coraje porque compañeros bomberos que no tienen nada que ver en esto hoy resultaron muertos por salvar a esta gente», explicó el policía, que evitó dar su nombre a la prensa.

El artesano Manuel Guerrero defendió a la pirotecnia como su fuente de trabajo.

«De ahí comemos nosotros. Realmente la mitad del pueblo nos dedicamos a eso, a trabajar ahí para sacar el sustento. Si le toca la de malas pues le tocó y hay que seguir, la vida sigue», expresó.

Cuando los cuerpos de emergencia acudían a atender la primera explosión hubo otros estallidos, los que provocaron más fallecidos.

El estruendo retumbó en los campos agrícolas que rodean la zona, en donde las vacas pastaban normalmente mientras los habitantes miraban de lejos el humo que salía tras la explosión.

«Yo estaba almorzando cuando se escuchó ese trueno tan terrible. Salimos corriendo y encontré en el cielo una nube blanca inmensa, como cuando va a llover, sólo que hoy lo que llovió fue fuego», dijo a la AFP Alondra Pérez, una ama de casa de 62 años.

Ángel Hernández, artesano pirotécnico de 31 años que trabajaba en la zona, recuerda: «Fue una gran explosión».

«Yo estaba en mi casa cuando se oyeron los estallidos, oí tres estallidos, quise venir a ver cómo había estado porque salió en la tele que había muertitos», relató por su parte Manuel Guerrero, de 63 años, tras recorrer 3 km en su bicicleta hasta el lugar de los hechos.

Por su parte, el presidente Enrique Peña Nieto lamentó las muertes en la explosión: «Envío mis condolencias a las familias de los fallecidos y deseo pronta recuperación a quienes resultaron lesionados», dijo escribió en Twitter.

Tultepec es una comunidad de artesanos pirotécnicos que ya ha sufrido antes explosiones en polvorines o casas donde se almacenan y venden juegos de este tipo.

Tras el incidente de este jueves, las autoridades suspendieron temporalmente la venta de pirotecnia en la zona.

Apenas el 6 de junio pasado, un estallido dejó siete muertos, aunque el más dramático ocurrió el 20 de diciembre de 2016, cuando una explosión en el principal mercado de pirotecnia dejó 42 muertos.

Alejandro Ozuna dijo que las autoridades harán una «revisión exhaustiva» de todos los permisos para buscar posibles irregularidades, ya que muchos talleres operan de manera clandestina.

«Sabemos que es una forma de vida, una tradición, pero debemos mandarle el mensaje a la comunidad y debe de entender que se debe de regular, de cuidar la integridad física de ellos mismos», subrayó el funcionario.

Un agente policial en la zona dijo que quienes se dedican a la pirotecnia no miden las consecuencias de tragedias como las de este jueves.

«La gente de acá insiste en seguir haciendo cohetes porque es su tradición, pero… da coraje porque compañeros bomberos que no tienen nada que ver en esto hoy resultaron muertos por salvar a esta gente», explicó el policía, que evitó dar su nombre a la prensa.

El artesano Manuel Guerrero defendió a la pirotecnia como su fuente de trabajo.

«De ahí comemos nosotros. Realmente la mitad del pueblo nos dedicamos a eso, a trabajar ahí para sacar el sustento. Si le toca la de malas pues le tocó y hay que seguir, la vida sigue», expresó. (Agencias)

CN

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