Deja Lagarde FMI; presidirá Banco Central Europeo

Christine Lagarde, primera mujer que ha dirigido el Fondo Monetario Internacional (FMI), renunció a su cargo para ser la próxima presidenta del Banco Central Europeo (BCE), en sustitución del italiano Mario Draghi.

«Me siento honrada de haber sido nominada para la Presidencia de BCE. En vista de esto, y tras una consulta con el Comité de Ética del Directorio Ejecutivo del FMI, he decidido renunciar temporalmente a mis responsabilidades como directora gerente del FMI durante el periodo de nominación», anunció la francesa.

Lagarde será pionera en una institución en cuyo máximo órgano, el Consejo de Gobernadores, sólo hay por ahora dos mujeres entre sus 25 integrantes.

La francesa está al frente de la lista más reciente de candidatos para la Presidencia del BCE, uno de los principales puestos de la Unión Europea (UE) para el que líderes, diputados y partidos llevan forcejeando desde el domingo.

El Presidente francés, Emmanuel Macron, habría impulsado la postulación de su compatriota para que lidere el Banco. Fuentes diplomáticas afirmaron que la nominación de Lagarde avanza de manera fluida e incluso la Canciller alemana, Angela Merkel, la líder más poderosa del bloque, se mostró muy positiva sobre la propuesta.

Con el nombramiento de Lagarde, de 63 años de edad, sería la primera vez que la Presidencia del BCE no está ocupada por un economista profesional y la segunda vez que un ciudadano francés lidere la institución con sede en Fráncfort. La parisina estudió Derecho y Ciencias Políticas.

Christine Lagarde se convirtió en 2011 en la primera mujer al frente del FMI al sustituir a Dominique Strauss-Kahn, otro antiguo Ministro francés que tuvo que dimitir enfangado en un escándalo sexual.

Lagarde empezó a trabajar como abogada en París, desde 1981 contratada por Baker McKenzie. En esa firma internacional trabajó como especialista en cuestiones laborales, competencia y fusiones y adquisiciones. Fue escalando en la jerarquía ya instalada en Estados Unidos: entró en 1995 en el Comité Ejecutivo de este bufete estadounidense, cuatro años después pasó a ser su presidenta y en 2004 responsable del Comité Estratégico.

En junio de 2005 dejó la empresa privada para entrar al Gobierno del ex Presidente Nicolas Sarkozy, primero en la cartera del Comercio Exterior y dos años después como Ministra de Economía y Finanzas.

Como responsable de la Hacienda Pública de Francia -era la primera mujer en ese puesto- presidió el Ecofin en el segundo semestre de 2008 y luego el G20 durante la presidencia de su país en 2011.

Para evitar que Francia perdiera un puesto internacional tan relevante como el de director del FMI ante el escándalo de Strauss-Kahn, Sarkozy la propulsó para reemplazarlo en el cargo en julio de ese año.

Cuando terminó su primer mandato cinco años después, tras haber intervenido en primera línea en la gestión de las crisis de la deuda en la Zona Euro, fue reelegida por consenso, sin que ningún otro candidato se hubiera presentado.

No fue siquiera un obstáculo el hecho de que unos meses después tuviera que sentarse en el banquillo de acusados en Francia por su responsabilidad como Ministra en 2008 en la atribución de una indemnización multimillonaria al controvertido empresario Bernard Tapie.

Precisamente ese juicio a finales de 2016, con una peculiar condena por negligencia, pero exenta de pena, es la principal mancha de su biografía pública.

Los magistrados del Tribunal de Justicia de la República, una instancia especial para juzgar a miembros del Gobierno o ex ministros por delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones, decidieron no imponerle ninguna sanción teniendo en cuenta su «personalidad» y su «reputación internacional». (Bloomberg, Reuters y EFE)

CN/AM

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