Combatir la corrupción, sí; a costa de la vida, no

En una de esas decisiones que no podemos menos que cuestionarle al Presidente, hace un mes López Obrador ordenó que se vetaran a tres empresas farmacéuticas que surtían medicamentos al Sector Salud. No intervino la Secretaría de la Función Pública, ni hubo investigación.

El Presidente dijo que ni siquiera se podía acusar a estas compañías por actos de corrupción o conflicto de interés, ya que no tenía pruebas, qué raro, pero que la prohibición para que participaran en futuras licitaciones eran sólo una medida preventiva. Así, nomás por la sospecha, Grupo Fármacos Especializados, Farmecéuticos Maypo y Distribuidora Internacional de Medicamentos y Equipo Médico fueron excluidas.

La medida tuvo sus consecuencias, y ya pone el riesgo la vida de pacientes que requieren el apoyo del Estado para conseguir las medicinas que de otro modo no tienen el recurso para adquirir.

De un día para otro, decenas de derechohabientes del IMSS, ISSSTE y del Seguro Popular se encontraron con que no había de todo lo que necesitaban, faltaban desde las de uso común hasta las de alta especialidad.

La escasez llegó a un punto de crisis cuando los medicamentos antirretrovirales se terminaron en la mayoría de las unidades médicas. Los pacientes portadores de VIH se organizaron y la semana pasada marcharon en la Ciudad de México y bloquearon Paseo de la Reforma, frente al Seguro Social.

Es indudable que como en muchas otras ramas, la corrupción llegó al Sector Salud. Se tienen denuncias de malos manejos, material desviado, falsificación de recetas… Vamos, no es para menos, venderle medicinas al gobierno federal es un lucrativo negocio que asciende a los 135 mil millones de pesos al año.

AMLO informó a través de su cuenta de Twitter de una reunión con integrantes del gabinete de salud para revisar el abasto, pero no proporcionó datos concretos para constatar que hubiera un avance.

Si bien el problema es viejo debido a la corrupción en compras y distribución, así como en ineficiencias dentro de las instituciones públicas, la nueva política de la administración agudizó las carencias.

Combatir la corrupción sin medir las consecuencias, resulta contraproducente y ésta no es la primera vez que pasa en la cuatroté, sin embargo, ésta vez pone en riesgo la salud y vida de muchas personas, pacientes con enfermedades crónicas y degenerativas que dependen del Estado para sobrevivir.

¿Dónde está la esperanza de la cuatroté? El orgullo, soberbia y obstinación del presiente tiene a este sexenio sin norte.

Ojo

En la plataforma huachicoldemedicinas.org, se puede denunciar el desabasto de medicamentos e insumos de la salud y reportar casos de pacientes que no reciban a tiempo sus fármacos o productos médicos.

Aletia Molina
@AletiaMolina1

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