Análisis y Reflexiones: Distracciones mediáticas permiten a AMLO apoderarse del poder judicial

Mientras todos fijan la mirada en los desmanes generados por los diputados federales por aquello de la aprobación del presupuesto de egresos para el año 2020, López Obrador, envió la terna a la Cámara de Senadores para que estos elijan a quien próximamente ocupará el cargo de Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con lo cual, el Presidente de la República, logrará el absoluto control del Poder Judicial de la Federación; tendrá la voluntad de 4 Ministros, emanados de sus propuestas, más la “veleta” del Presidente, llega a la suma de 5 impartidores de justicia en el más alto Tribunal de la Nación, en donde se aprueba o no, los procedimientos de mayor envergadura jurisdiccional, los juicios de inconstitucionalidad o las controversias constitucionales. Juicios en los que se decide invalidar leyes o darles total vigencia.

La terna conformada por 3 mujeres, son funcionarias del gobierno federal, de tal suerte que no queda duda de su origen, pertenencia y lealtad; una de ellas es subordinada de Olga Sánchez Cordero, sub Secretaria de Gobernación; otra, empleada del SAT; la tercera labora en el gobierno de la CDMX. Por lo tanto, cualquiera de ellas (no importan sus nombres) es aliada del gobierno de la Cuarta Transformación. Ninguna tiene carrera judicial, aunque una de ella llegó a trabajar en el Poder Judicial. Incluso una de las propuestas destaca más como poeta que como jurista. En fin, así es el poder, hacen con él lo que les viene en gana, lo mismo los actuales que los anteriores, no hay mayor distinción; recordemos el acto por demás inconstitucional de Ernesto Zedillo Ponce de León, entonces Presidente de la República, llegó al extremo de desaparecer la Suprema Corte de Justicia de la Nación, liquidó a todos los Ministros, para imponer los suyos a modo. Así que, no hay de qué espantarse; salvo que López Obrador, prometió ser distinto a los demás y no es más que una copia fotostática mal hecha, continúa con las mismas prácticas antidemocráticas y corruptas; cuando le conviene se subordina a la ley, cuando no es así, “manda al diablo a las instituciones”. Político con todas las “mañas acumuladas durante su paso por varios partidos políticos.

Otro tema al cual han pretendido “echarle tierra” mientras la mayoría no deja de observar el acto circense en la Cámara de Diputados, es el ilegal asunto de la nula elección de Rosario Piedra Ibarra, al mando de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. El Presidente de la República, continúa apoyando su descarada propuesta a pesar de las ilegalidades cometidas por los senadores para designarla, a como diera lugar, presidenta de esa noble institución dedicada a la defensa de los derechos humanos cuando son vulnerados por las autoridades. Honorable mujer, pero ignorante en la materia, lo cual no parece importarle al voluntarioso Presidente, primero su capricho, después lo demás, sin importarle en lo más mínimo, todas las violaciones cometidas a las normas con tal de satisfacer su ego personal. Vamos en retroceso en todo el camino andado para perfeccionar instituciones y normas que impidieran abusos como en antaño; de nada ha servido, López Obrador, ha probado con creces que, primero y ante todo, vale más su voluntad que cualquier Estado de Derecho.

Sumado a la anterior “cortina de humo”, los datos sobre los índices delictivos y las afrentas que continúan recibiendo los cuerpos de seguridad por la delincuencia, también han pretendido minimizarlos con los desmanes para llegar a la aprobación del presupuesto público para el año venidero. El delito de secuestro, uno de los ilícitos más terribles y sentidos, han aumentado; pero, para el gobierno de la transformación eso no cuenta, son datos intrascendentes; tan equivocado está el Presidente que su amigo Sicilia lo ha criticado severamente con su política de pacificación denominada “abrazos y no balazos”. Sicilia le ha conminada a que desista del terrible error de su política de pacificación, dado el resultado que arroja en 11 meses del gobierno lopistas, casi 30 mil muertos de forma violenta, muchos más que en los gobiernos en los que afirma López Obrador, dejaron a México convertido en un “camposanto” ¡Ahora estamos peor! Y no hay manera de cambiar el rumbo de la violencia si el gobierno consciente a los delincuentes, en lugar de perseguirlos y castigarlos, como mandata la ley. Por eso tanta distracción circense de los morenistas que tuvieron que violar sus propias normas para llegar a lo que, al final debían arribar, la aprobación del presupuesto para el año 2020, el cual supera los 6 billones de pesos. Presupuesto que por supuesto obedece a los intereses de quien gobierna, a pesar de estar tremendamente equivocado, ya que enfila enormes cantidades de dinero a sus programas “sociales” de contenido eminentemente político electoral. Quien gobierna manda, sí, pero ese gobierno no tiene ningún derecho a disponer de los recursos públicos arbitrariamente de manera arbitraria, de forma absolutista, sin importar que perjudique a millones de mexicanos y lleve al fracaso económico al país, eso no le está permitido a ningún gobierno, mucho menos a ningún Presidente de la República.

Por si lo anterior no fuese suficiente, López Obrador, crea otro frente de distracción, trae al reeleccionista de Evo Morales, quien después de haber dejado su país en llamas, le da trato de “jeque”, con todos los lujos a cargo del erario libremente da conferencias de prensa para avivar la división y violencia (desde México, como esquirol) del pueblo boliviano, al igual que lo hace en nuestro País, el Presidente de la República, característica de los gobiernos de izquierda: dividen al pueblo entre buenos y malos. Estos últimos serán tema para otras columnas. Por lo pronto, los “payasos” de la Cámara de Diputados, se llevaron los reflectores con todo y sus múltiples violaciones a sus normas y a la propia Constitución. Los legisladores están próximos a irse de vacaciones ¡Enhorabuena! Dejarán de cometer barbaridades por algunos días. En tanto los senadores seguramente darán el último obsequio al Presidente López Obrador, antes de irse de vacaciones, nombrando a la onceava Ministra; cualquiera que resulte de la terna, será lo mismo, a las 3 propuestas por el facultado para ello, les identifica la lealtad a López Obrador, no a las Instituciones; eso es lo que importa a López, no el conocimiento ni la experiencia en la materia, ahí está el claro ejemplo de doña Rosario Piedra.

Héctor Parra Rodríguez

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