AMLO agota sus reservas, va por el dinero de los fideicomisos

Cada vez más preocupantes las mentiras del Presidente de la República, su lenguaje  incluso ofensivo a la inteligencia de los mexicanos. Ayer utilizó una de tantas frases populares en su conferencia mañanera, al mencionar que la crisis “nos vino como anillo al dedo para afianzar la transformación”; frase inaplicable estando frente a la pandemia que asola al mundo entero ¡A nadie le puede caer bien ninguna pandemia que causa miles de muertes, solo a un demente!

Frase por demás desafortunada para aplicarla en un problema que genera muchas muertes, enfermos y consume ilimitadamente los recursos públicos y privados, con consecuencias graves para la economía del Estado y en los bolsillos de los mexicanos, generando incluso pérdida de empleos, disminución de salarios y, muchas más consecuencias negativas que trae aparejado el terrible Covid-19. Frase que popularmente utilizamos los mexicanos, cuando queremos indicar que algo coincide con otra cosa con alto grado de exactitud; vamos, es la llegada de algo que necesitamos en ese preciso momento. De tal suerte que si trasladamos el significado  de la frase: “me cayó como anillo al dedo” –salvo que López tenga otros datos-, a la tragedia que viven 130 millones de mexicanos, nadie logra entender la lógica del Presidente, claro, en su sano juicio, de qué manera o de qué forma el infortunio beneficia a López Obrador, considerando que la crisis vino a provocar infinidad de problemas, muchas muertes; evidenciar su fracaso del Insabi. Solo una persona afectada de sus facultades mentales puede alegrarse –insisto- del infortunio de la catástrofe por la que está pasando México. Nadie logra entender cuál es la manera de interpretar lo que en realidad quiso decir Andrés Manuel López Obrador, su lógica raya en lo ilógico del razonamiento de cualquier ser humano sano de sus facultades mentales.

Ahora bien, referente a su desafortunada frase, el señor coligió su perorata con el argumento fútil de que saldrá fortalecido su gobierno, para afianzar la transformación, discurso decantado, “acabar con la corrupción, afianzar el propósito de la transformación”. Se puede entender su tergiversado pensamiento, para justificar todas sus torpezas –como siempre- al no haber previsto lo que ya se sabía venía en camino. Manera puerirl de pretender ocultar los errores cometidos que han llevado a una crisis económica como nunca antes; infinidad de sus errores están a la vista, tal vez por eso la frase de le “cayó como anillo al dedo” Así tiene el perfecto pretexto de culpar a la pandemia, que no podía achacar a los conservadores; así elude su irresponsabilidad, será el Covid-19, el causante de la problemática económica y financiera, no será culpa del Presidente. Si apreciamos la demente y diabólica manera de tergiversar la verdad de los hechos, para convertirla en “yo tengo otros datos”, cabe entonces la frase a la perfección, aunque pretenda disimular. La crisis del coronavirus, a él, solo a él, le “cayó como anillo al dedo”, así ya no es el responsable de la crisis que generó por sus errática y torpes políticas económicas.

Aprovechando lo coloquial de la frase, López de todo “saca raja”. Ahora utiliza la confusión financiera, el dinero no le alcanza para sostener la pesada carga de sus programas –plataforma política- sociales y proyectos de construcción en infraestructura, por eso no hay recursos en el sector salud, de ahí las múltiples manifestaciones de inconformidad y protestas del personal médico y de enfermería, quienes se quejan por la falta de insumos, aunque López insista en que ya hay de todo y alcohol de sobra, lo cierto es que no los hay, se ha gastado el dinero en otras cosas, su barril sin fondo no le alcanza. Así que, de inmediato encontró el pretexto del “anillo al dedo”, otra fuente de ingresos extraordinaria. Sí, se le ocurrió la brillante idea de desaparecer los fideicomisos que no le son de utilidad, para quedarse con otros cientos o tal vez miles de millones de pesos; no elimina a todos. Bien sabe Andrés Manuel López, cómo se usa y abusa de los Fideicomisos. Él lo hizo en la campaña pasada, lavó millones de pesos en un Fideicomiso que creó para recibir dinero y gastarlo a placer en las campañas electorales de Morena. Se documentó lo fraudulento del Fideicomiso lopista, pero el magnánimo sistema judicial mexicano perdonó al hoy Presidente de la República, pasó por alto el lavado de dinero y hoy gobierna con desatinos. Así, sin más, por simple Decreto enviará esos dineros _millones de pesos- a su fiel Secretario de Hacienda, quien le esconde toda la suciedad que no quiso guardad  Carlos Urzúa, ex Secretario de Hacienda, le tiró la toalla ante tanta materia escatológica y hoy, desde fuera prefiere criticar a su exjefe. Todo gracias a la pandemia que le “cayó como anillo al dedo”. Así, sí va cuadrando la frase.

Para continuar distrayendo la atención de los medios de comunicación y estos a su vez distraen a la audiencia, este viernes adelantó un supuesto regalazo a los propietarios de los medios de comunicación de la radio y televisión. De inmediato fue tendencia en medios electrónicos, mañana lo será en impresos. Pomposamente anunció que devolverá a los empresarios los “tiempos fiscales” de que goza el gobierno, se los regresa; tiempos fiscales que, dicen los expertos, está al parecer, desde el sexenio de Díaz Ordaz o Echeverría. Total, todos contentos. Pero, como suele suceder, en las sorpresas de sus tortuosas conferencias de prensa que lanza de vez en vez -diariamente- a los medios de comunicación que cubren sus conferencias, dijeron que se le hizo “bolas el engrudo” –ya encarrerado con las frases coloquiales- y no supo cómo explicar el regalo que daba a los concesionarios, no se supo si aquel lo daba envuelto para que no supieran su contenido o lo destapaba en el momento; a grado tal que Jesús Ramírez, su jefe de prensa, tuvo que enmendarle la plana –ahora si me excedí en frases populares-  para tratar de descifrar qué fue lo que quiso decir López. Lo cierto que se trató de otro engaño más del Presidente de la República. Mañana se publicará el acuerdo de la confusión en el Diario Oficial de la Federación.

Sin embargo, la experta en la materia, Irene Levy, Presidenta del Observatorio de las telecomunicaciones en México –Observatel-, dijo que se trata de un “gran distractor del Presidente”. No hay nada de beneficio fiscal para los empresarios, nada de dinero extra ahora que están en crisis. Así, una vez más el Presidente juega con sus mentiras, dice a los empresarios que les regresa tiempo que era utilizado por el Estado, para que ellos los comercialicen y obtengan más dinero. No sin antes argumentar que su gobierno no necesita tiempo oficial para informar. Ahí hay gato encerrado –la última- ¡Por supuesto! Nadie notó que habrá menos dinero para los medios de comunicación, bajo el supuesto que recuperan “tiempo fiscal” que podrán comercializar ¡Falso! Dijo la especialista. López bajará el presupuesto en publicidad. Otra fuente de ingresos para apretar el gasto en algunas áreas no estratégica y llevárselo a la bolsa presidencial ¿para qué gastar en comunicación? Los tiene “gratis” diariamente en sus conferencias de prensa y difunden todas sus mentiras. Es tiempo que los medios de comunicación levanten anclas y dejen en su puerto de fantasías al mitómano del Presidente de la República, a ver si es cierto que no necesita de los comunicadores, al menos con contratos de publicidad o ¿Solo dará a los que le aplauden? Viene otra andanada de mentiras, el próximo domingo López Obrador, rendirá otro informe más de sus engaños, exageraciones, calumnias y distorsiones de la verdad.

Héctor Parra Rodríguez

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